Es verdad que una relación rota es como un rasguño en el corazón, arde todo el tiempo. Algo que admiro de algunos muchachos en nuestra iglesia es que a pesar de haber tenido noviazgos que no funcionaron, nunca han dejado que eso frene sus vidas ni su fe en Dios; no han dejado de ser productivos ni han perdido su conexión con Dios; sirven en un ministerio, estudian y se ocupan de ser los mejores y desarrollar sus dones. No importa cual sea tu edad o tu momento, deja que Jesús sane tus rasguños, entrégale tus emociones y pensamientos porque Él trae descanso a tu alma.

 

¡Refúgiense en el Señor y en su fuerza,
busquen siempre su presencia!
1 Crónicas 16:11(NVI)