1. No es la Palabra de Dios porque fue escrita por seres humanos
Las Escrituras en 2 Timoteo 3:16 y 2 Pedro 1:21 declaran que nunca lo escrito fue por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron inspirados por el Espíritu Santo. Jesucristo también lo reconoce cuando en Juan 5:39 les dice a los líderes religiosos que escudriñen las Escrituras que hablan y dan testimonio de él. Cuando Jesús dijo que el Espíritu Santo nos guiaría a toda verdad, ¡aseguró que la Biblia es la Palabra de Dios!
La Biblia es el libro con el poder de transformar a las personas. En las Escrituras tenemos muchos ejemplos: Pablo es uno. Siendo un perseguidor de los que creían en Cristo llegó a ser, no solo un seguidor, sino un proclamador de las buenas nuevas de salvación.
La capacidad transformadora de la Palabra de Dios también la vemos en las vidas de los británicos en el siglo XVII porque la degradación en Inglaterra era muy alta. Mark Pattison escribió sobre el estado de esa nación y lo describió como la desintegración de la religión, es decir, la ausencia del Evangelio que trajo como consecuencia una ética licenciosa, una corrupción pública, un lenguaje profano y una tasa creciente de criminalidad. Sin embargo, la predicación de John y Charles Wesley gestó una revolución espiritual; la proclamación bíblica transformó la nación y compartir la Palabra produjo una pasión por la justicia que salvó a Inglaterra de la corrupción moral.
Este avivamiento se esparció por el mundo, se abrieron escuelas y se acabó el trabajo infantil en las fábricas y minas. El retorno a la Biblia produjo la mayor transformación religiosa conocida, e Inglaterra restauró su grandeza. Esas son evidencias internas de la veracidad de la Biblia, pero también tenemos numerosas pruebas externas como:
Su continuidad: es un hecho sin precedentes que, aunque la Palabra de Dios fue escrita durante un período de unos 1500 a 1600 años por unos 35 autores humanos distintos de todas las clases sociales y diferentes épocas y lugares geográficos, y aun con sus diversos géneros literarios, no se contradice, sino que un escrito sustenta al otro.
Su circulación única: no hay libro que supere a la Biblia. Josh McDowell dice que en 1966 las Escrituras había aparecido en 240 idiomas y dialectos, y uno o más libros completos de la Palabra de Dios estaban en 739 idiomas adicionales para un total de 1280 publicaciones en diversos idiomas. Eso demuestra que las Escrituras son únicas.
Su supervivencia en el tiempo: la Biblia ha permanecido más de 2000 años, a pesar de las luchas que enfrentó para ser escrita, publicada, repartida y vendida, sin ignorar la crítica.
Su carácter sobrenatural: porque revela la persona, la obra y la gloria de Dios manifiesta en su Hijo, Jesucristo, que no es ni pudo ser invención humana. La resurrección sigue siendo la prueba reina de todo.

2. Mucho de lo que está escrito es una fábula, un cuento o una parábola.
Por ejemplo, el cruce de Israel por el mar Rojo es uno de los relatos cuestionados. No obstante, los hallazgos arqueológicos nos ayudan a comprender que lo relatado no es un cuento:
En 1978 descubrieron dos pilares de granito idénticos en dos lados del mar de Acaba, el lugar por el que los israelitas cruzaron. Los escritos del primero se borraron, sin embargo, los del segundo, que estaban en hebreo —se encontraron en el lado de lo que hoy es Arabia Saudita— se conservaron y refieren a Moisés, Faraón, Dios, donde muchos murieron. Se considera que el rey Salomón puso esos pilares unos 400 años después del acontecimiento en referencia al milagro de la partida del mar Rojo.
En 1970 el investigador Ron Wyet buceó en las aguas en las que se consideraba que el pueblo cruzó el mar y encontró restos de carretas cubiertos de corales; hallazgo que contribuyó a la preservación de estos carruajes con ruedas de 4, 6 y 8 radiales. Ron Wyet sacó un eje de uno y lo llevó a examinar por el director de antigüedades Nasif Muhamad Hassan, que al analizarlo descubrió que se trataba de un material de la dieciochoava dinastía del antiguo Egipto: el tiempo exacto en el que Israel salió por el desierto hacia Canaán.
El resultado de un experimento en el río Nilo demostró como un viento de diez kilómetros por hora que sopló por unas doce horas retrocedió las aguas varios metros de profundidad. Dice el estudio que «este puente de tierra midió unos tres kilómetros de largo y cinco de ancho, permaneciendo abierto durante 4 horas, lo que muestra que la descripción de las aguas separadas del mar Rojo tiene una base en las leyes físicas».
3. La Biblia solo tiene historias y cuentos religiosos, no tiene asuntos que nos puedan ayudar.
Aunque fue escrita hace muchos años tiene conocimientos médicos y científicos que son de ayuda hoy.
Existen, por ejemplo, leyes de la higiene dadas por Dios a Moisés cuando no había conocimiento de la naturaleza mortal de los gérmenes microscópicos (la orden en cuanto a los desperdicios humanos de Deuteronomio 23:12).
La orden de incinerar los restos de los animales sacrificados en un tiempo en el que nadie sabía que los órganos internos en estado de putrefacción son peligrosos debido a los gérmenes, es otro caso (Levítico 4:11-12).
Se descubrió que dos factores coagulantes, la vitamina K y la Protrombina, alcanzan su mayor nivel al octavo día de vida de un pequeño y facilitan la sanidad de una herida. Por lo tanto, de todos los días, es el óptimo para una operación como la que Dios le mandó a Abraham que les hiciera a los niños de su descendencia, precisamente al octavo día de nacidos.
Concluyo con:
Considero que la razón para cuestionar y poner en duda la Biblia es el hecho de no creer en Dios ni tener una relación diaria con él.
Para mí, Dios es real y todo lo que está escrito en la Biblia es verdad e importante.
La Biblia transforma mi estilo de vida porque en ella encuentro escritos secretos para cada aspecto de mi vida. Leer la Biblia es como caminar con Dios y poder experimentar y disfrutar su cuidado, su amor y su interés por mí todos los días.
