El Salmo 84 es hermoso. Está escrito para ser cantado y es sin duda, una canción de amor:

¡Qué bella es tu morada,
oh Señor de los Ejércitos Celestiales!
2 Anhelo y hasta desfallezco de deseo
por entrar en los atrios del Señor.
Con todo mi ser, mi cuerpo y mi alma,
gritaré con alegría al Dios viviente.
SALMO 84 1-2 (NTV)

En esas palabras hay motivación y fuego. Sería maravilloso despertarnos con ánimo y energías suficientes para orar y leer La Biblia, pero al contrario, nuestro cuerpo se comporta como una gran viga de concreto. Que esta semana pase lo que pase, nos encontremos con Dios, en sus atrios y amemos su presencia… El lugar donde Él habita.