Cuando Jesús oraba, lo hacía con la seguridad de que Dios lo oía: ¡te doy gracias porque me has escuchado!, decía. Los que lo vieron hablar así fueron transformados por su fe y hasta comenzaron a orar de la misma forma. Que esta semana puedas entrar confiadamente al trono de su gracia, sabiendo que siempre te escucha.

Así que corrieron la piedra a un lado. Entonces Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, gracias por haberme oído.

Juan 11:41(NTV)