La inocencia no es un término fácil de definir. Puede entenderse mejor si imaginamos una manzana cubierta de lodo. El lodo se lava y la manzana no ha perdido su integridad. El problema es cuando lo que ensucia la manzana, ha logrado dañar su interior y esta ha comenzado a pudrirse, entonces será difícil desprender lo que la daña y debemos estar dispuestos a perder un pedazo. Si nos comparamos con esta manzana, cuando la maldad ha empezado a pudrir nuestro ser, entonces hemos perdido la inocencia que Dios quiere mantener en nosotros. Mantén tu inocencia y Dios aplastará a Satanás bajo tus pies.

“pero todos saben que ustedes son obedientes al Señor. Eso me llena de alegría. Quiero que sean sabios para hacer lo que está bien y sigan siendo inocentes en cuanto a toda clase de mal. 20 El Dios de paz pronto aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes. Que la gracia de nuestro Señor Jesús[f] sea con ustedes”

Romanos 16:19 (NTV)