Algunas personas pagan grandes cantidades de dinero por una opinión sobre su futuro, por potajes y sesiones de juegos mágicos que prometen una luz acerca de qué es lo mejor para sus vidas y consumen brebajes con saborizante de esperanza. “Pídeme lo que quieras” es un ofrecimiento que hace florecer la ambición. Pero ante la pregunta abierta de Dios, Salomón decide pedir Sabiduría. No riquezas para sí, ni poder, ni venganza. Salomón, le pidió al Señor lo que realmente necesitaba. Que Dios te muestre lo que realmente necesitas; que Dios te guíe sobre tu vida y tu futuro, que Dios te bendiga eternamente.

Al Señor le agradó que Salomón pidiera sabiduría. 11 Así que le respondió:—Como pediste sabiduría para gobernar a mi pueblo con justicia y no has pedido una larga vida, ni riqueza, ni la muerte de tus enemigos, 12 ¡te concederé lo que me has pedido!
1 Reyes 3:10-12 (NTV)