En el Registro de Oración que tenemos como iglesia( R07), vas a encontrar esta frase: “desde que vives en mí dejé la oscuridad y ahora disfruto de la luz”. ¿Alguna vez te has hallado disfrutando de la oscuridad? Esto es más común de lo que parece. Muchas personas pasan tanto tiempo en la oscuridad que llegan a acostumbrarse a ella y si se les quita pueden incluso extrañarla. Pasa lo mismo con la tristeza… Es como una grata compañía que nos hace olvidar todo. ¡Peligro! Es como estar acariciando un demonio que un día te va a tragar. No hay nada más sutil que este ataque a nuestras emociones.
Vamos a orar apoyándonos en este versículo:
derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
2 Corintios 10:5(RVR1995)