Muchas mujeres me han preguntado acerca de mis secretos de belleza, pues bien, aquí están:

1. ES MI ESTILO DE VIDA
Desde pequeña recuerdo que siempre estuve pendiente de mi arreglo personal: pelo, uñas, cara y ni hablar de mi uniforme del colegio, ese siempre estaba impecable, incluso, me tenían como ejemplo ante las demás compañeras. Mantenerme bien arreglada es algo que hace parte de mi vida como cepillarme los dientes, comer o dormir.
2. HACER EJERCICIO
Por mucho tiempo tuve la disciplina de hacer ejercicio. Ahora lo hago pero a otro ritmo, lo acompaño con masajes abdominales semanales y uso un body de compresión media. No hay duda que un perfil como el mío melancólico, contaminado de una muy baja autoestima, me llevó inconscientemente a estar muy pendiente de mí misma para ser aprobada. Esta era mi motivación al principio, pero luego de que Jesús sanara mi corazón, descubrí que podía ejercitarme también por salud y por mantenerme más enérgica.
3. CUIDAR MI PIEL
Siempre me he cuidado la piel del rostro con mascarillas caseras y he tenido mucho cuidado de alimentarme bien. Eso sí, los fines de semana me doy mis gustos con algunos postres y recetas que me encantan; también complemento mi cuidado tomando algunas vitaminas. Una mascarilla que nunca dejaré es la de sábila, que me aplico durante aproximadamente 15 minutos antes de ducharme. Aparte de mis rutinas de limpieza, está el uso de cremas tanto para la noche como para el día y nunca se me olvida el bloqueador solar. El maquillaje es un buen amigo: lo llevo aún cuando estoy en casa.
4. ME AMO A MÍ MISMA
Cuando llegó Cristo a mi vida, me mostró la falta de amor por mí misma, esto era tan grave que no tenía fotos mías pues me creía muy fea. Mi cambio se dió con el tiempo, cuando los procesos de sanidad de las emociones, me llevaron a experimentar la libertad del rechazo, de los temores, del menosprecio, la inseguridad y la falta de aceptación.



5. DECLARO LA PALABRA DE DIOS CUANDO ME ARREGLO
Cada día al vestirme, declaro: hoy me levanto y resplandezco, porque ha venido tu luz y la gloria de Jehová ha nacido sobre mí… Más sobre mí amanecerá Jehová y sobre mí será vista su gloria… El Señor me bendiga y me guarde. El Señor haga resplandecer su rostro sobre mí y tenga de mí misericordia. El Señor alce sobre mí su rostro y ponga en mí paz.
En este proceso, al leer La Palabra, encontré muchos versículos de aceptación, de amor, de cómo Dios me hizo y de lo que soy para Él. Creé la costumbre, hasta el día de hoy, de orar con ellos, recordándome dónde está la antigua clarita (en la cruz) y qué soy hoy. Me he apropiado de textos como: “sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti….” ; “el que sacia de bien mi boca de modo que me rejuvenezca como el águila….”
Hoy entiendo que la belleza interna es lo más valioso y también el resultado de lo que hay en mi ser interior gracias a la obra de Jesús y a la dependencia del Espíritu Santo. Mi sentir es este: “Mi adorno no son las cosas externas como el oro o vestido lujoso, sino en lo íntimo del corazón, quiero la belleza incorruptible de un espíritu suave, tranquilo, esta belleza vale mas delante de Dios”
!Esto es lo que anhelo reflejar y será mi mayor belleza, mi mayor resplandor!
