!NO LLORES¡

Jesús se le acercó a una madre que estaba a punto de enterrar a su único hijo y la consoló diciéndole: ¡No llores! Nadie le pidió que se acercara sino que Él se sintió atraído por la escena y quiso estar ahí. Pero no podía irse sin tocar el féretro y hacer que el chico se levantara. Jesús se acerca, levanta tu rostro y te consuela; te habla y te da vida; te habla y ocurre un milagro en ti. Él te sacia con su amor cada mañana.

Lucas 7: 11-16