El chisme es como esa canción que estás obligado a oír en la silla del transporte público. No la escogiste pero debes tolerarla de principio a fin. Es más incómoda cuando habla de ti y está escrita entre comillas, llena de suposiciones que no puedes desmentir por tus propios medios. ¿qué hacer mientras la música no para de sonar? Recuerda que Dios puede encargarse, descansa en Él y ya que has probado el doloroso picoteo del chisme, no participes nunca de él.
Yo mismo iré contigo y te daré descanso -respondió el Señor .
Éxodo 33:14 (NVI)