Oraba porque Dios me regalara niñas. Quería tener mujeres con las cuales me pudiera identificar. En respuesta, Dios me dió el privilegio de tener tres niñas que ahora cumplen 6,11 y 14 años. Pero no hay un manual de instrucciones para educarlas y por eso sigo aprendiendo cómo hacerlo. Aquí quiero dejarte algunos retos que pueden ayudarte como mamá:

El reto de amar
Debes encajar en su mundo más que ellas en el tuyo:compartir cuentos de princesas, disfrazarse, hacer galletas y maquillarse juntas. Ten en cuenta que todas desean ser mimadas. Con la “chiqui” la explosión de cariño es de abrazos y cosquillas. Es diferente con mi hija mayor, para ella el afecto se da respetando sus espacios por eso debo buscar el momento apropiado. Entender y perdonar es el secreto de amar a tus hijas adolescentes, porque en varias ocasiones te sentirás rechazada.
El reto de liderar
Sé un buen referente, un buen ejemplo para tu hija. Incluso inconscientemente ella te imitará en todo lo que hagas: palabras, frases, hábitos y costumbres. Así que es bueno que cambies lo que sabes que no está bien. Esmérate especialmente en cosas como tener una relación con Dios, amor por servirlo y temor de Él.
El Reto de la feminidad
Eres responsable de la feminidad de tus hijas: hacer que cuiden de su cuerpo, enseñarles a usar aretes, peinarlas de manera especial y lograr que se sientan lindas. Tú puedes infundirles autocuidado y autoestima. Puedes darles pequeños oficios para realizar en casa según su edad: tender su cama, limpiar la mesa, organizar la alacena. Invítalas a que hagan los quehaceres junto a ti y haz de ese, un momento divertido.
El Reto de la afirmación
Tu papel en este reto es hablar palabras de seguridad: “lo hiciste bien”, “te ves hermosa”, “ese vestido te queda bien”. Otro rol tuyo es el de crear hábitos de alimentación y horarios. Por ejemplo, crear la rutina de no comer dulces ni gaseosas, después de las 5:00 pm y hacer que su comida en la noche sea sana pero ligera. Esto las hace disciplinadas y les enseña a cuidar de sí mismas.
Entonces, si tienes el gusto de tener una hija en tu casa, Dios te dio la gran tarea de formar princesas firmes y seguras para servirlo. Que sepan que Dios escogió su sexo y que disfruta de verlas unidas, en esa relación insoluble Él creó.


