Tal vez pocas personas te dirán: “tus derrotas son mis derrotas y tus victorias son mis victorias”; quizás pocos han llorado tus tristezas como si fueran propias y esto es, porque ninguna persona es tan fuerte como para llevar tu carga. Jesús tomó sobre sus hombros una cruz pesada, caminó así impulsándose sobre un camino difícil; fue crucificado en ella y ese dolor le quitó la vida. Era el mismo peso de tus errores y los míos; su dolor era nuestro dolor; resucitó y ahora su victoria es nuestra victoria. El poder que levantó a Jesús de la tumba, vive en ti. Si alguien puede entenderte ese es Jesús.
Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos.
Mateo 28:20(NTV)